“Haga mal, pero hague.”
Frase célebre que decía siempre un profesor de la Facu, el Arq. Mallea.
Frase célebre que decía siempre un profesor de la Facu, el Arq. Mallea.
Ocurre algo espantoso desde que ha tomado personería propia el tema de los recursos humanos y la selección de pesonal. Hasta sigla propia tienen!!! “rrhh”!!
Si una empresa X quiere cubrir un cargo, terceriza en una consultora la selección de la persona indicada. Eso no es lo malo, lo terrible es el modus operandi que tienen estos asesores.
Quienes estamos en la eterna búsqueda de trabajo nos vemos obligados a pasar por jueguitos de primaria en las entrevistas laborales: ” ¿si fueras una planta, cuál serías? … y un animal? … y un color? …y un país?”, igual que en las encuestitas ñoñas de Facebook. Y también tenemos que hacer autoanálisis, decir nuestras 3 mejores virtudes y nuestros 3 peores defectos. Y encima, no sólo explicarles por qué nosotros queremos el trabajo, sino también decirles por qué ellos nos tienen que elegir a nosotros. Siempre igual. Ni hablar de que te hagan dibujar el árbol, la casa, la familia.. qué pesados.
Todo tiende a dejar afuera al que no es psicológicamente standar.
He visto esto de los “memes” en varios blogs y se me ocurrió hacer alguno. Yo pensé que “meme” se refería a otro concepto, pero parece que es un juego, cadena o ñoñera por el estilo 8-| … pero lo mío será un eslabón sueltito, un aro o pulsera, porque no se lo paso a nadie.

Está muy popularizado el lema “Tú puedes”, por todos lados, de una u otra forma se le quiere hacer creer a la persona que todo está en uno. Que si uno se lo propone, lo logra. Que si uno realmente quiere algo el universo entero conspira para eso. Los best seller son casi todos libros que más o menos dicen eso. Y es tan falso… porque por un lado está bien tener empeño, y voluntad en conseguir metas, pero el voluntarismo exagerado se olvida que en todo momento hay factores externos que pueden facilitar o entorpecer nuestras acciones. Podés estudiar, capacitarte, recibirte y que tu tío te ponga en un buen puesto en una empresa, o hacer lo mismo, pero no tener ningún tío y encina ser feo y que nadie te quiera de empleado. El “Tú puedes” y esos libros de autoayuda o de cómo hacerse rico sólo pensando son una linda catapulta a la frustración.
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