
Qué piolas: “El cliente se notifica y acepta que el estacionamiento del vehículo en la playa no implica contrato de depósito y que el propietario y/o concesionario de la playa o personas que trabajan en ella no se hacen responsables por cualquier clase de acidente o daños a los vehículos o personas, como así mismo por robos, hurtos, etc., de que puedan ser objeto los vehículos o bienes que se encuentren en los mismos durante todo el tiempo de permanencia en la playa”





Hoy llueve y hace frío. Y mientras pienso que se me va a complicar el trabajo por eso, me acuerdo de los nenes que en la primaria faltaban siempre los días de lluvia. Qué curioso. Será que la lluvia es tan linda para mirar por la ventana que da pena ponerse a hacer otra cosa. Las lluvias de invierno, las de verano son una descarga rápida y violenta. Las de invierno son más grises, tranquilas, pensativas. A veces melancólicas. Pero me tengo que ir a trabajar y no quiero. Quiero mirar la lluvia. También quisiera tener un auto, o tener otro trabajo. Me pregunto que harán las chicas con rulos en días así. Atarse el pelo seguramente. ¿Y los demás? Hacer lo mismo de siempre pero con botas de lluvia. Como si alguien en Mendoza tuviera botas de lluvia…